Libreto
de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, música
de
Federico
Moreno Torroba.
Lavadero de Manuela en un distrito del viejo
Madrid, 1893; Después de una Introducción
orquestal la cortina se levanta para mostrar a las
muchachas del lavadero, conducidas por Rosario, cantando
una canción cuando Don Epifanio, padre indigente de
Manuela, entra en el lavadero perseguido por Venustiano,
padre de Rosario, que le busca furiosamente para cobrarle
una deuda de dinero pendiente. El viejo hombre apenas
tiene tiempo para ocultarse detrás de un estante de
enaguas; y el prestamista, alagado por los elogios de las
muchachas sale calmado temporalmente. Don Epifanio
emerge, y después de agradecer a Rosario que no le haya
delatado, se marcha. Aparece
Manuela, La Chulapona,
ella ama su vida de Madrid, el Señor Antonio, viudo y
dueño de un café, flirtea con La
Chulapona; pero aunque ella le
respeta por su edad, Manuela está por José María.
Rosario está celosa de Manuela y desea también a José
María. Aparece Venustiano con dos policías para arrestar a
don Epifanio. La Chulapona tiene
que empeñar su mantón de Manila bordado para evitar el
encarcelamiento de su padre.
Rosario está sola
en el lavadero, cuando entra José María y toma
suavemente a la bonita muchacha en sus brazos. Manuela
que vuelve, detecta que ha interrumpido algo. Rosario
despide orgullosa a su amante. La chulapona va a casa del
prestamista a pagar la deuda y reclamar su mantón de
Manila , cuando ve a José María con Rosario y su padre
que van a los toros. Pero lo peor, es que Rosario lleva
su mantón. Manuela se dirije a Rosario, acusándola de
robarle tanto sus prendas como a su hombre.
Plaza de la Cebada delante del Café de del Señor
Antonio;
Juan de Dios, está bebiendo con los amigos cuando llega
José María, con la cola entre las piernas, ha venido a
ahogar sus dolores. Juan de Dios le aconseja que pida
perdón a Manuela, en ese momento Manuela llega al café
preguntando por Emilia la hija del Señor Antonio, que es
amiga suya, Manuela va ha marcharse, y mira a José
María. Antes de que ella pueda irse, el Señor Antonio
los sienta juntos en una mesa. Observados por la
parroquia la pareja se reconcilia.
Los Viveros frondosos de la Villa;
Manuela se va ha casar con José María, todos están allí, Rosario tiene
unas palabras reservadas con José María. Ella le pide que vuelva, y
cuando él la rechaza le dice que va a tener un hijo suyo. Mientras,
Manuela recibe de las muchachas del lavadero el beso acostumbrado de la
suerte; cuando Rosario se acerca, ésta le dice que va a tener un hijo de
José María, y desde ahora es una mujer perdida. Besando a Manuela, se
va. Recordando su propia niñez desgraciada, Manuela no quiere oír hablar
de un niño nacido sin un padre y le pide a José María que se case con
Rosario. Después, Manuela tranquilamente dice al Señor Antonio el dueño
del café que si se quiera casar con ella. Antonio lleno de gozo, se
apresura a contárselo a su hija y a los amigos.
Se estrenó en
el Teatro Calderón de Madrid, el día 31 de Marzo de 1934. |