| La obra nos presenta a personajes como: Pérez, regente
de una modesta pensión, y Casta, su esposa y mandamás
del negocio, quien discute con la lavandera Rosa porque
ahorra demasiado jabón con su ropa y la devuelve rota;
la familia se completa con Tecla, la hija de ambos y
enamorada de David, músico sin porvenir alguno.
La noticia de la llegada de un
pretendiente rico, enviado por un pariente, decide a Casta a prescindir de
David como huésped para que aquél pueda alojarse en la pensión. |
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David se va y también se marcha
Quintín, otro huésped que ha tomado ropa de otros clientes para estar
presentable en la visita que debe hacer al ministro, del que espera
obtener una buena colocación.
A poco llega David, sofocado: le ha
tocado la lotería y con ello su situación ha cambiado, pero descubre que
el billete está en
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el chaleco blanco que Rosa se ha
llevado al río para lavar. La búsqueda de Rosa se prolonga
considerablemente, pues no está en su lugar habitual y cuando la
encuentran es demasiado tarde; toda la ropa está en lejía y no se puede
recuperar el billete. Todos quedan anonadados y se marchan a la pensión
cabizbajos y alicaídos; |
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así
los encuentra el avispado Quintín cuando regresa de la entrevista con el ministro y su
llegada no consigue levantar los ánimos de nadie, hasta que descubren,
con la natural sorpresa... que entre la ropa que Quintín había tomado
prestada para adecentarse se halla el tan buscado chaleco blanco que
contiene el boleto premiado. Todos se lanzan sobre Quintín,
quien no comprende nada y se ve obligado a despojarse de la prenda en que,
efectivamente, se halla el número de la lotería. Al solucionarse los
problemas con el hallazgo, la obra concluye en medio de la alegría
general. |