AGUA, AZUCARILLOS y AGUARDIENTE |
|
Obra
de Miguel Ramos Carrión, impregnada toda ella de un
madrileñismo teatral, es quizás, uno de los libros más
graciosos que produjo el género. Chueca consiguió con esta obra uno de sus grandes triunfos, los cuadros de la disputa de las aguadoras, el pasacalle final, el de los barquilleros o el dúo, son extraordinarios de gracia y espontaneidad.
Pepa está sentada en su quiosco junto a Lorenzo, no tienen dinero para divertirse. Sin embargo, en la víspera, había rechazado 100 pesetas que Serafín le ofrecía por echar un somnífero en la limonada a doña Simona. Lorenzo piensa entonces cobrarle el dinero a Serafín y administrarle el somnífero él mismo. Crece la riña entre Lorenzo y Vicente y entre Pepa y Manuela. Antes, las dos parejas habían estado formadas a la inversa. Pronto llegan Asia y su madre para pedir a Serafín el dinero de la renta. La madre cae en aparente sopor y Serafín se apresura a prometer el cielo a Asia. De repente la madre despierta y se encaminan como siempre, al Paseo de Recoletos. Serafín que en realidad fue quien había injerido el somnífero, cae en un profundo y verdadero letargo. Desengañada, Asia está dispuesta a regresar a Valdepatata. Hacia la media noche, Pepa y Manuela se enfrentan en una nueva riña, pero los amigos las separan; y despues de hacer las paces se dirigen alegres y contentos a la quermés de San Lorenzo, pues Lorenzo el novio de Pepa ya ha ingresado en caja las cien pesetas por administrar el somnifero, en tanto que Serafín sigue roncando entre los arbustos, donde unos tunantes le roban la ropa y la billetera. Se estrenó, en el Teatro Apolo de Madrid, el día 23 de Junio del año 1897. |
|