Posada de la Villa.- Cava Baja,
9Primera posada en el
interior del Madrid de los austrias, fundada en 1642, hoy
transformada en restaurante, especializado en cocina madrileña
castellana donde destacan el cordero asado por cuartos en horno de
leña y cocido madrileño de puchero hecho en lumbre baja. |
Restaurante
Sobrinos de Botín.-
Calle de Cuchilleros, 17.Esta casa fue fundada en 1725 para dar hospedaje y alojamiento a
los muchos inmigrantes y viajeros que llegaban a la Corte. Con
posterioridad, la familia Botín se hizo cargo del negocio y en 1860
lo transformó en pastelería. Los pasteles y comidas que se
elaboraban en Casa Botín debían ser de excelente calidad y muy
apreciados por los madrileños, como así nos relata Pérez Galdós en
su «Fortunata y Jacinta».
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La
Carmencita.- Calle Libertad, 16.
A esta casa, típica taberna madrileña, situada en la zona
Centro de Madrid, que data de 1850 acudían con frecuencia
personalidades como Lorca, Neruda, Alberti o el
escultor Mariano Benlliure, querido por la afición gracias a sus
obras homenaje de temática taurina.
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Restaurante Oliveros.- Calle
San Millan, 4Es uno de los restaurantes más antiguos de la capital, que aún hoy conserva la misma presencia de cuando se inauguró en el año 1857. Cabe resaltar sus azulejos en relieve y su fachada, típica de las tabernas madrileñas del siglo XIX. El interior, también mantiene el aspecto tradicional con fotografías del antiguo Madrid, reliquias de las primeras radios de España y un sin fin de detalles que evocan recuerdos de antaño a todos los comensales. La taberna fue adquirida por José Manuel Oliveros en el año 1922, y abrió sus puertas con el nombre de Casa Manolín. En los años cincuenta, tomó el relevó en la regencia del restaurante su hijo hasta que pasó a manos de su nieto Julio Oliveros, actual propietario del local, quien sigue manteniendo viva la tradición. Los visitantes de la Taberna Oliveros pueden encontrar cualquier tipo de comida tradicional madrileña. Uno de los platos más solicitados por el comensal y referente de esta casa, es el típico cocido madrileño, presentado de forma exquisita y con un gran sabor. Además de la cocina madrileña, esta familia no pierde sus raíces asturianas, por ello también sirven platos típicos del Principado. Cabe destacar la deliciosa tzabaza, un plato de callos con garbanzos, y las fabes, que hacen las delicias de todos aquellos que la prueban. Como colofón, le recomendamos que pruebe el paponzuelo, dulce ideado por la bisabuela de Julio Oliveros y que se ha convertido en el más solicitado de la taberna. |
Casa
Lucio.- Cava Baja, 35.
Este castizo restaurante de cocina castellana, situado en pleno Madrid de los Austrias, en La Latina, uno de los barrios más típicos y antigüos de Madrid, abre sus puertas al público en Noviembre de 1974, desde entonces su fama ha traspasado fronteras, gracias a su especialidad: los "huevos rotos o estrellados", una receta al parecer muy sencilla -huevo cuajado sobre patatas fritas en aceite de oliva virgen- pero que tiene su secreto. Con una decoración estilo ladrillo visto, siempre suele haber algún famoso comiendo en el local. Dicen que no hay huevos en toda España como los huevos de Lucio, y "no exagero en decirlo". El restaurante recomienda: huevos estrellados, arroz con leche y callos. |