El
nombre de este singular sitio, viene de finales del siglo XV y
principios del XVI,
del lugar donde se mataban las
reses y del “rastro” de sangre que dejaban estas cuando eran
arrastradas de un lugar a otro del matadero.
En este lugar de Madrid se ubicó el primer matadero municipal, abierto sobre el año 1497 y en su entorno estaban las tenerías donde se trataban las pieles para su curtido, aprovechando el agua de los numerosos arroyos que fluían cuesta abajo hacia el río Manzanares, de esta actividad sale el apelativo de su principal arteria la Ribera de Curtidores.
El Rastro de Madrid es un mercado al aire libre de origen medieval que nadie debería dejar de visitar, no sólo por las cosas curiosas que se pueden adquirir allí, sino por la amplitud de calles y puestos que componen el Rastro. Se pueden encontrar antigüedades, venta de segunda mano, libros antiguos, comics y tebeos, componentes electrónicos, ropa, todo tipo de colecciones, etc, es decir, las cosas más curiosas y más antiguas que no se esperan encontrar en la época en la que vivimos.
El lugar más emblemático del Rastro es "Cascorro", plaza ubicada en
uno de los sitios más castizos de Madrid que en primer momento fue
dedicada al insigne
La actividad del Rastro únicamente se autoriza en Domingos y Festivos por la mañana, el resto de días se pueden visitar los comercios en él establecidos de Antigüedades, Almonedas, Librerías, Bares típicos, Ropa, Calzado, Ferreterías, Restauradores, etc. A destacar en este entorno las "Galerías Piquér", en el número 29 de la Ribera de Curtidores. El Rastro es uno de los lugares más típicos de Madrid, aparece citado en todas las guías turísticas así como en la mayor parte de los libros que tratan sobre la historia de Madrid. |