Puerta de Alcalá
Esta construcción conmemorativa es de estilo neoclásico y fue realizada en granito y piedra blanca a finales del siglo XVIII (1779) es una de las obras más emblemáticas de Madrid, de la época de Carlos III, diseñada por Fernando Sabatini.
 
El monumento consta de dos puertas laterales y tres arcos centrales, adornados con esculturas realizadas en piedra blanca de Colmenar. Las dos caras de esta edificación son completamente distintas. Los trofeos militares, figuras de niños y el escudo de armas que decora la parte superior, son obras de Francisco Gutiérrez, el resto de la ornamentación es de Roberto Michel.

La Puerta de Alcalá fue mandada construir para reemplazar a otra barroca que había en su lugar y que había encargado Felipe III para celebrar el recibimiento de doña Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Pero al entrar Carlos III en la Villa de Madrid en 1759 por la Puerta de Alcalá, ésta no fue de su gusto y ordenó derribarla en 1764, iniciándose la construcción de la actual Puerta de Alcalá, situada en la Plaza de la Independencia, inmersa en un punto neurálgico de tráfico madrileño.

Era una de las puertas que se encontraban en la muralla alrededor de Madrid, junto a las puertas de Hierro, San Vicente y Toledo. El arco central, que es el más grande, estaba reservado para el rey y los nobles, empezando por el centro y yendo por los lados, los siguientes serian para las personas media altas, los laterales (los más pequeños) para la gente más sencilla.

Puerta de San Vicente

El origen de la Puerta de San Vicente se remonta a 1726, cuando el marqués de Vadillo encargó a Pedro de Ribera la construcción de una puerta monumental que sustituyera a una anterior, llamada del parque, y que por aquel entonces estaba derruida. La nueva puerta, de tres arcos, adoptó el nombre de San Vicente por estar adornada con la estatua de dicho santo.

En 1770 fue derribada con motivo de las obras de remodelación de la Cuesta de San Vicente y de los nuevos accesos occidentales del palacio real. Poco tiempo después, Carlos III encargó a Francisco Sabatini la construcción de una nueva, cuyas obras terminarían en 1775.

La nueva puerta se situó un poco más abajo que la anterior y se componía de un arco y dos postigos. El arco, adornado con dos columnas dóricas por la parte de fuera y dos pilastras del mismo orden hacia el interior, estaba coronado por un frontispicio triangular rematado por un trofeo militar. A los lados se situaron los dos postigos, más bajos y coronados también por trofeos. Esta puerta de Sabatini corrió la misma suerte que las anteriores, siendo demolida en 1890 para aligerar el tráfico de la zona, aunque ha sido reconstruida recientemente aprovechando las molduras de las cornisas superiores de la original que todavía se conservaban. El resto es una reproducción, destacando la cabeza del león, y los grupos de instrumentos musicales, banderas y armas, realizados por José Luis Parés Parra. Fue inaugurada el 25 de Abril de 1995.

   Puerta de Toledo
José Bonaparte encargó la construcción de un arco del triunfo para erigir su gloria; los planos eran de Silvestre Pérez y en 1812 comienzan las obras. En sus cimientos se enterró una caja que contenía monedas del rey intruso, una guía y la Constitución de Bayona.
 
Pero con la marcha de los franceses se detienen las obras. En 1817 el Ayuntamiento decide que sea levantada en honor a Fernando VII, tras la victoria contra las tropas napoleónicas. El arquitecto Antonio López Aguado hace unos nuevos planos y se sustituyen los documentos de la caja enterrada y se introducen monedas fernandinas y una Constitución de Cádiz.
 

Está formada por un arco y dos puertas adinteladas; la decoración son medias columnas estiradas, de orden jónico. Esta situada en la Glorieta de la Puerta de Toledo.