Puente de Segovia

Mandado construir por Felipe II para unir la calle de Segovia con la carretera de Extremadura, se trata del puente más antiguo que hay en Madrid. Su construcción se atribuye al arquitecto Juan de Herrera, quien debió realizarlo entre 1582 y 1584, empleando, según documentos de la época, más de doscientos mil ducados.

Labrado en granito, consta de nueve arcos desiguales de medio punto que, desde el central, alto y espacioso, decrecen simétricamente hacia ambos lados. La obra se realizó con sillares de granito que se prolongan formando aletas almohadilladas a uno y otro lado y está coronada sobre el antepecho con grandes bolas de la misma piedra, muy características del severo gusto herreriano.

  Puente de Toledo
Proyectado por Juan Gómez de Mora, por orden de Felipe IV, fue construido por José de Villarreal entre 1649 y 1660.
 

Una crecida del río Manzanares destruyó el puente, obligando a proyectar uno nuevo en 1671. En 1680, recién construido, otra riada se lo llevó, volviendo otra vez a tener que levantarlo bajo las trazas proyectadas en 1682 por José del Olmo, cuyas líneas básicas mantuvo Teodoro Ardemans cuando se hizo cargo de las obras en 1684.

En 1715 se encargó una nueva reconstrucción a Pedro de Ribera. Las obras comenzaron en 1719 y concluyeron en 1732, resultando una estructura de estilo barroco con unos cuerpos cilíndricos que recuerdan a las fortalezas de un castillo. Se compone de nueve ojos de medio punto con sillares de granito. En su centro existen dos templetes de estilo barroco; con esculturas de  San Isidro y Santa María de la Cabeza, obra de Juan Ron, situadas en las hornacinas centrales del puente (1735).

Fue declarado Monumento Nacional en 1956.

Este puente se encuentra situado entre la Glorieta de las Pirámides y la Plaza del Marqués de Vadillo.

Puente de los Franceses  

El puente debe su nombre a la nacionalidad de los ingenieros que idearon el proyecto, de origen francés. El puente se realizó entre los años 1860 y 1862, dentro de las obras de construcción de la línea férrea del norte, que dieron comienzo en 1856.

El viaducto se encuentra en las proximidades de la antigua Estación del Norte (hoy denominada de Príncipe Pío), hacia la cual se dirigían los trenes de largo recorrido. En la actualidad solo circulan trenes de Cercanías.Durante la Guerra Civil española, el puente fue escenario de algunos momentos fundamentales en la defensa de Madrid.

El Puente de los Franceses se sostiene sobre cinco ojos, en forma de arco de medio punto, tres de los cuales se levantan directamente sobre el cauce del río. Dado su carácter ferroviario, presenta un aire funcional, caracterizado por la práctica ausencia de elementos ornamentales.Está construido en ladrillo rojo, si bien el dovelado aparece recubierto con sillería de piedra de granito.

El Puente de los Franceses es un viaducto ferroviario, situado en Madrid. Fue levantado en la segunda mitad del siglo XIX para permitir el paso del ferrocarril del norte (Madrid-Irún), en su cruce con el río Manzanares.

 

 

Puente de la Reina Victoria  

Situado frente a la ermita de San Antonio de la Florida, fue construido por el ingeniero Eugenio Ribera, sobre un proyecto del arquitecto Martínez Zapata. 

El puente, de decoración modernista y compuesto por dos bóvedas paralelas de hormigón armado, vino a remplazar a uno anterior conocido como Puente Verde, debido al color de su barandilla.
Fue inaugurado el 13 de junio de 1909, festividad de San Antonio de Padua, con el nombre de la
Reina Victoria, esposa de Alfonso XIII.

Viaducto sobre la calle Segovia
La idea de unir el Palacio Real con la iglesia de San Francisco el Grande por medio de una gran avenida fue abordada por primera vez en tiempos de los Borbones. Así, la orientación norte-sur del nuevo Palacio Real que había proyectado Juan Bautista Sachetti en 1736, apuntaba la necesidad de conectar la entrada sur del palacio con una gran avenida que salvara el desnivel del barranco de la calle Segovia, consiguiendo con ello una entrada majestuosa y monumental.
El problema radicaba en el elevado coste de la obra y la gran cantidad de tierra que habría que mover para conectar la Plaza de Armas con las Vistillas, pero la falta de recursos hizo posponer la idea.
A mediados del siglo XIX se volvió a retomar pero, trazando un viaducto que no sigue el eje del palacio, sino como prolongación de la calle Bailén, uniendo los barrios de Palacio y San Francisco. Entre 1872 y 1874 el arquitecto Eugenio Barrón construyó el viaducto con una innovadora estructura de hierro y madera. La remodelación de la calle de Bailén hasta su encuentro con la iglesia de San Francisco concluyó en 1883 e implicó la demolición de otras tantas casas de esta parte de la ciudad y de algún edificio singular, como la Iglesia de Santa María de la Almudena, la más antigua de Madrid y según cuentan las crónicas había sido mezquita durante época árabe.
Durante la Segunda República el ayuntamiento convocó dos concursos públicos, uno en 1931 y otro al año siguiente, para construir un nuevo viaducto que sustituyera al que realizó Barrón, puesto que ya había sido necesario reformarlo en varias ocasiones (1921 y 1927). El proyecto ganador fue el presentado por los arquitectos Ferrero, Aracil y Aldaz, consistente en una obra racionalista de hormigón armado pulido, formada por tres bóvedas de 35 metros de luz y cuatro nervios. Las obras se prolongaron hasta 1934, aunque de nuevo en 1942 hubo que reconstruirlo por los daños que había sufrido durante la Guerra Civil.