 Iglesia de Nuestra sra. de la Concepción.-
Calle de
Goya, 26.
La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción fue construida originariamente en
la calle Hermosilla esquina Claudio Colello, a finales de la década de los años
sesenta del siglo XIX, sobre el solar que años más tarde ocuparía el Teatro
Infanta Beatriz.
La Concepción, cuyas obras se prolongaron hasta 1875, fue la primera iglesia
construida en el Barrio de Salamanca, por lo que pronto se convirtió en anejo
parroquial de San José hasta que en 1891 alcanzó dignidad parroquial.
Este primer edificio no tardo en quedarse pequeño para el cumplimiento de sus
funciones, por lo que a principios del siglo XX se procedió a su traslado.
Aunque en un principio se intentó ubicar sobre una iglesia que se estaba
construyendo en la calle Ayala –hoy parroquia del Santísimo Cristo de la Salud-,
finalmente se decidió que el nuevo templo sería construido en su emplazamiento
actual, entre las calles de Goya y Núñez de Balboa.
Las obras, que empezaron en 1902 siguiendo un proyecto del arquitecto Eugenio
Jiménez Corera , fueron terminadas tras la muerte de éste por Jesús Carrasco en
1914. En cuanto al edificio, fue construido en un estilo neogótico sobre una
planta longitudinal de tres naves. Lo que más llama la
atención es la gran torre de 44 metros de altura situada a
los pies, y coronada por una gran aguja de hierro sobre la
que se colocó una imagen de la inmaculada.
El edificio se completo con una casa rectoral y una escuela parroquial, situadas
a ambos lados del ábside.
Santuario de Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro.-
Situado en la calle Manuel Silvela, 14, sobre un terreno que
según Répide era conocido como el campo del Tío Mereje, fue
construido entre 1892 y 1898 como iglesia y convento de
padres Redentoristas.
La primera piedra fue colocada el 27 de marzo de 1892 según
un proyecto del arquitecto Juan Bautista Lázaro, pero al
poco de comenzar tuvo que ser suspendida por la falta de
fondos. Al año siguiente, las obras fueron retomadas por el
arquitecto Manuel Sallaberry hasta su conclusión en 1898.
En cuanto al edificio, realizado en estilo neogótico, se
levanta sobre una planta de cruz latina de tres naves con
coro a los pies. En 1960 se añadió al edificio original una
gran capilla obra de José María Ledesma y Alfredo Ramón
Laca.
En la actualidad también realiza funciones de parroquia.
Colegio de María Inmaculada.-
Calle de Fuencarral, 97,
Este colegio fue fundado en 1876 con objeto de acoger gratuitamente a jóvenes
para instruirlas en el servicio doméstico y educarlas en la doctrina cristiana.
Estuvo originalmente ubicado en una casa de pequeñas proporciones en la calle de Fuencarral, contigua a dos palacios que se extendían hasta la calle del Divino
Pastor.
En 1898 la institución religiosa adquirió ambos palacios y encargó al arquitecto
José Marañón las obras de reforma y ampliación necesarias para convertirlos en
la nueva sede del colegio. Así, en 1902 el viejo palacio del Conde de
Vistahermosa, de planta rectangular y cuatro fachadas clásicas, fue transformado
a costa de perder su aspecto original y ampliado en detrimento de su frondoso
jardín.
En 1907 los religiosos encargaron al arquitecto Daniel Zavala y Álvarez una
nueva ampliación de las instalaciones y la construcción de una capilla,
aprovechando el espacio del jardín interior que había entre los antiguos
edificios.
Nuevamente, entre 1910 y 1915 se construyó una nueva iglesia aprovechando el
jardín del chaflán, con lo que el antiguo palacio quedaba definitivamente
encajonado. No obstante, las soluciones técnicas empleadas han dado como
resultado uno de los edificios más representativos de la arquitectura neogótica
que se conservan en la ciudad.

Templo Nacional de Santa Teresa de Jesús.-
Calle de
Ferraz, 1.
Fue construido para residencia de religiosos carmelitas por el arquitecto Jesús
Carrasco Muñoz entre 1923 y 1928, si bien el proyecto databa de 1916.
Carrasco, proyectó el edificio como “una fortaleza que reflejara el espíritu de
Santa Teresa en Las Moradas”, de ahí que el estilo del edificio tenga un marcado
carácter medievalista, claramente perceptible en los torreones que flanquean la
entrada de la iglesia y en las almenas de la parte superior.
Construido en hormigón armado, del exterior destaca su fachada neogótica y su
interesante cúpula, que evoca la arquitectura bizantina y está adornada con
mosaicos de colores amarillos, naranjas y rojos que brillan con la puesta de
sol. |