Iglesia de la Paloma.- Dirección: Calle de la Paloma,
19.
El origen de esta iglesia, así como la de su advocación, se remonta a los años
finales del siglo XVIII, y a un cuadro de Nuestra Señora de la Soledad que fue
encontrado en un corral de la calle de la Paloma.
El
encargado del corral le dio el cuadro -muy deteriorado y sin
ningún valor artístico- a unos niños para que jugaran con
él. Uno de los niños se lo regaló a su tía, una tal Andrea
Isabel Tintero quien lo limpió, enmarcó y situó en el portal
de su casa. Pronto, el culto a esta imagen de la Soledad, a
quien se la atribuyó varios milagros, se extendió por toda
la barriada, hasta tal punto que la misma reina María Luisa
de Parma, esposa de Carlos IV, se hizo devota de la misma.
El apoyo regio motivó que en 1796 el arquitecto Francisco Sánchez, discípulo de
Villanueva, construyera una primera capilla dedicada a Nuestra Señora de la
Soledad, y que curiosamente acabó tomando el nombre de la calle, popularizándose
como la capilla de la Virgen de la Paloma.
Tras el arreglo parroquial de 1891 se va a trasladar a esta capilla la parroquia
de San Pedro el Real, lo que motivó la demolición del primitivo edificio y la
construcción de uno nuevo capaz de realizar las nuevas necesidades parroquiales.
El nuevo templo se empezó a construir en 1896 según un proyecto del arquitecto
Lorenzo Álvarez Capra quien empleó un estilo neomudéjar, acompañado de elementos
góticos. La planta es de cruz latina, formada por una nave central y dos
laterales, y al fondo se encuentra el altar mayor, en cuyo cuerpo central se
encuentra el cuadro de la Paloma. En cuanto a la fachada consta de un cuerpo
central con pórtico flanqueado por dos torres gemelas. Fue inaugurada el 23 de
Marzo de 1912. En 1978 fue profundamente restaurada por el
arquitecto Antonio Ábalos Culebras.
Iglesia de San Fermín de los Navarros.-
Esta iglesia
está ubicada en la calle Eduardo Dato, entonces Paseo del Cisne, fue construida
entre 1886 y 1890 bajo la dirección del arquitecto Eugenio Jiménez Corera, a
instancias de la Real Congregación de San Fermín de los Navarros.
Los orígenes de esta institución se remontan a 1684, cuando la Congregación de
Naturales de Navarra fundó un hospital bajo la advocación de San Fermín, sobre
el que fue jardín del palacio del conde de Monterrey, en el Prado de San
Jerónimo. No obstante, no fue hasta 1746 cundo se construyó su iglesia.
Tanto la iglesia como el hospital fueron derribados en 1882 con motivo de las
obras de construcción del Banco de España, y fue entonces cuando la Congregación
decidió labrar una nueva casa sobre unos terrenos en el Paseo del Cisne que
pertenecían a la infanta doña Isabel de Borbón, hija de Isabel II y popularmente
conocida como la «Chata».
Las obras de la nueva iglesia comenzaron en 1886 bajo la dirección del
arquitecto Carlos Velasco, aunque al poco tiempo, y debido a su muerte, fue
sustituido por Eugenio Jiménez Corera, que fue quien culminó el proyecto en
1890.
Levantada sobre una planta de cruz latina de tres naves, inserta en un solar
rectangular, se trata de un edificio de estilo neo-mudéjar próximo a los gustos
toledanos, si bien el interior es neogótico. Del exterior, destaca sobre todo la
fachada y la torre, ejemplos típicos del neo-mudéjar madrileño.
Iglesia de Santa Cristina.-
Paseo de Extremadura, 36.

En 1892, la reina regente María Cristina, esposa de Alfonso XII, fundó en el
Paseo de Extremadura un asilo de párvulos para la educación y alimentación de
niños pobres. Como complemento de esta fundación, en 1904 se va a encargar al
arquitecto Enrique María Repullés y Vargas la realización de una iglesia para el
asilo, que es terminada en 1906. Un año después, en 1907, la iglesia de Santa
Cristina se convierte en filial de la parroquia de Nuestra Señora de la
Almudena, función que continuará desempeñando hasta que en el arreglo parroquial
de 1941 se convierte en parroquia independiente.
En cuanto al edificio en sí, aunque en un principio Repullés la concibe como una
obra neogótica, al final fue construido en un estilo neomudejar, cerca de los
parámetros toledanos. Consta de una sola nave basilical con capillas a los
lados, y una capilla mayor de planta pentagonal con un templete central. En el
exterior, todo ello decorado profusamente en ladrillo, destaca sobre todo la
torre, compuesta de cuatro cuerpos y que hace además de pórtico de entrada.
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