Instituto de San Isidro.- Calle de
Toledo, 39.
Se trata del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús.
Los orígenes del Colegio se remontan a 1558, cuando el conde de
Feria decidió fundar un colegio jesuita en Madrid.
El emplazamiento fue sobre un terreno en la
calle Toledo, cedido a la Compañía por doña Leonor Mascareñas, dama
de la emperatriz Isabel y de doña María de Portugal. En 1564 se
construyó un primer edificio que empezó a funcionar en 1572 por
orden de San Francisco de Borja, ofreciendo los estudios de
gramática, retórica y teología.
El edificio
actual se construyó entre 1622 y 1644 , obra de los arquitectos
Francisco Bautista y Melchor de Bueras. Desde 1815, y con la única excepción del trienio liberal, los
Estudios fueron otra vez encomendados a los jesuitas, quienes lo
regentaron hasta que en 1834 fueron de nuevo expulsados. En 1845,
los Estudios se transforman definitivamente en el actual Instituto
San Isidro, dependiente entonces de la Universidad Central. En 1876,
se unieron temporalmente al edificio la Escuela de Arquitectura y la
Escuela de Artes y Oficios, lo que obligó a emprender una reforma de
ampliación del edificio, llevada a cabo por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, quien además lo dotó de una entrada independiente.
Conservatorio superior de Música.-
Dirección:
Calle de Santa Isabel, 53, c/v Calle del Doctor Mata, c/v Calle de
Atocha.
A instancia de la reina María Cristina de Borbón se fundó el Real
Conservatorio Superior de Música, por Real Decreto de 15 de Junio de
1830.
Seis meses después, el 1 de Enero de 1831 comenzaron a impartirse
los cursos, siendo su primer director el cantante italiano Francisco Piermarini. Entonces, el centro estaba situado en la antigua
plaza de los Mostenses, dependía directamente del patronazgo de la
Corona y su organización era similar a la de los conservatorios
italianos de la época.

El 2 de Diciembre de 1852 se ordenó su traslado a algunas
dependencias del Teatro Real, inaugurado dos años antes, al tiempo
que se modificaba su reglamento y se iniciaba una etapa más
prometedora para la institución.
En 1921 los daños que habían aparecido en los cimientos y en la
estructura del Teatro Real aconsejaron su cierre y el desalojo de
todas sus dependencias. El Conservatorio comenzó entonces un
continuo periplo de estancias temporales por diversos teatros y
locales de la ciudad, hasta que el 12 de Diciembre de 1990 fue inaugurada la nueva sede del
Conservatorio, en el antiguo edificio del Hospital Clínico de San
Carlos de la calle de Atocha.
El Clínico había sido construido por
Francisco Sabatini durante la segunda mitad del siglo XVIII como un
edificio anejo al Hospital General (1756-1781), sede del actual
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En 1846 fue separado del
Hospital General y se transformó en el Hospital Clínico de la vecina
Facultad de Medicina, entonces emplazada en la calle de Atocha en el
edificio que perteneció al Real Colegio de Cirugía de San Carlos
(1780). Para acoger las dependencias del Conservatorio, el Clínico
fue reformado en 1987 por los arquitectos Manuel e Ignacio de las
Casas y Jaime Lorenzo, y se dotó el edificio con 5 aulas grandes, 35
medianas, 27 cabinas de estudio y dos auditorios, con capacidad para
mil cuatrocientos alumnos y noventa profesores.
Por el Real Conservatorio de Música han pasado los músicos más
importantes del país, como Pedro Albéniz, Hilarión Eslava, Ruperto
Chapí, Emilio Arrieta, Tomás Bretón, Joaquín Turina, Manuel de
Falla, Joaquín Rodrigo, Ataulfo Argenta, Teresa Berganza y, entre
otros muchos, Cristóbal Halffter.
Antigua Facultad de Medicina.-
Calle de Atocha, 106.
El Rey Carlos III, a instancias del célebre cirujano Antonio
Gimbernat y Arbós, creó el llamado Real Colegio de Cirugía de San
Carlos mediante dos Reales Cédulas concedidas en 1780 y 1787. En un
principio, el Real Colegio se ubicó en los sótanos del Hospital
General, en donde se habilitaron dos enfermerías para impartir la
docencia.
Allí estuvo el Colegio hasta que el 12 de
Mayo de 1831 Fernando VII
le concede el antiguo Hospital de la Pasión, situado en la calle
Atocha, para que se asentara ya en edificio propio. Pero como el
antiguo Hospital de la Pasión era ya antiguo y poco capaz, el
Monarca ordenó a su arquitecto mayor, Isidro González Velázquez, la
construcción de un nuevo recinto, cuyas obras se prolongarían hasta
1840.
El 17 de Septiembre 1845 pasó
a llamarse Facultad de Medicina, dependiente de la Universidad
Central. En 1846, se funda dentro de la facultad una nueva
institución; el llamado Hospital Clínico de San Carlos, que se situó
sobre unas salas situadas en un ala del viejo Hospital General.
Con el traslado de ambas instituciones a sus nuevos edificios de la
Ciudad Universitaria, hoy en día en el edificio de la antigua
Facultad de Medicina tienen su sede el Instituto Nacional de
Administraciones Públicas y el Colegio Oficial de Médicos; mientras
que el ala derecha, la que perteneció al antiguo Hospital General,
alberga el Conservatorio Superior de Música.
En cuanto al edificio, fue construido por Isidro González Velázquez
y Tiburcio Pérez Cuervo, sobre un proyecto del primero, que a su vez
se basaba en otro anterior de Francisco de Sabatini, que no llegó a
materializarse. Se levanta sobre una planta cuadrada, estructurada
entorno a un gran patio interior.
Antigua Universidad Central.-
Calle de San Bernardo, 49
Este edificio de la antigua Universidad Central está situado sobre
el solar del antiguo Noviciado de jesuitas, fundado en 1602 por Ana
Félix de Guzmán, marquesa de Camarasa.
En
1836, con la desamortización de Mendizábal, el edificio pasó a ser
propiedad del Estado y en 1843 se destinó a sede de la
Universidad Central. Esta universidad no es otra que la antigua
Universidad Complutense, que fue traslada a Madrid desde Alcalá de
Henares el 29 de Octubre de 1836, por orden de la reina regente
María Cristina de Borbón.
Ya en el siglo XX, el edificio resultaba demasiado pequeño para
albergar las diferentes facultades, por lo que a partir de 1927 se
pensó en trasladar la institución al nuevo complejo de la Ciudad
Universitaria que desde ese año se empezó a construir en parte de
los terrenos de la Moncloa. Pero la destrucción de la Ciudad
Universitaria durante la Guerra Civil, hizo que el viejo edificio de
la calle Noviciado siguiera siendo utilizado como recinto
universitario durante varios años más.
Recientemente, el edificio ha sido utilizado como sede de la
Asamblea de Madrid, hasta el traslado de ésta a su definitivo
emplazamiento en el Distrito de Vallecas.
En cuanto al edificio, nada queda ya del antiguo noviciado después
de las reformas que se emprendieron para instalar la universidad. La
Primera reforma fue obra de Javier de Mariátegui, pero fue Narciso
Pascual y Colomer quien posteriormente le dio su configuración
académica, sobre todo con la construcción del Paraninfo sobre la
antigua iglesia del noviciado.
Escuelas Aguirre.- Calle de
Alcalá, 62.
Las Escuelas Aguirre surgen como iniciativa de don Lúcas Aguirre y
Juárez, filántropo conquense. A su muerte,
legó gran parte de su fortuna para el sostenimiento de
establecimientos educativos, y como resultado de este legado, se
construyeron las Escuelas Aguirre de Madrid sobre unos terrenos
cedidos por el Ayuntamiento en la calle Alcalá, muy cerca de la
antigua Plaza de Toros.
Su construcción se debe a un proyecto del arquitecto Emilio
Rodríguez Ayuso, quien lo concibió como un edificio de dos
plantas capaz de albergar espacios educativos de una gran innovación
para la época, como gimnasio, biblioteca, museo escolar, patio de
recreo, sala de música, e incluso un observatorio meteorológico que
se situaría en la torre del edificio. Su estilo es netamente neomudejar, utilizando el ladrillo como elemento estructural y
compositivo.
La primera piedra fue colocada en 1881 por el albacea del señor
Aguirre, Manuel María José de Galdó, y el 18 de Octubre de 1886 era
inaugurado, comenzando a funcionar al día siguiente con dos clases
de párvulos.
En 1911, pasaron a depender directamente del Ayuntamiento, por lo
que hoy en día, trasladadas las Escuelas Aguirre a la calle Pío
Baroja, el antiguo edificio alberga la Sección de Estadística del
Ayuntamiento de Madrid.
Escuela de Ingenieros de Minas.- Calle
de Ríos Rosas, 21, c/v Calle de Alenza, 2.

Fue creada por Real Orden de Carlos III en 1777 en las minas de
Almadén, con el nombre de Cátedra de la Dirección de Minas.
En 1835 se trasladó a Madrid a un edificio situado en la calle del
Florín (hoy Fernánflor) esquina a la plaza de las Cortes, en donde
estuvo hasta 1860, en que se trasladó a la plaza del conde de
Barajas.
Tras el éxito de la Exposición Nacional de Minería, celebrada en el
Parque del Retiro entre Mayo y Noviembre de 1883, la Escuela alcanzó
un gran prestigio, por lo que se pensó en trasladarla a un edificio
más moderno y capaz situado en la calle Ríos Rosas.
Para la construcción de este edificio se eligió a Ricardo Velázquez
Bosco, el mismo arquitecto que había construido el pabellón central
de aquella Exposición, y que hoy conocemos como el Palacio de
Velázquez.
Construido entre 1884 y 1893, Velázquez Bosco ideó para la Escuela
de Minas un edificio de planta rectangular estructurado en torno a
un patio central, y con torreones de esquina rematados por cúpulas
de estilo francés. Del interior destaca sobre todo la cubierta de
hierro y cristal del cuerpo central , de una gran calidad, mientras
que en el exterior lo que más llama la atención es la decoración
realizada por el ceramista Daniel Zuloaga, en donde se representan
temas relativos a las ciencias y la minería.
Ruinas Escuelas Pías de San Fernando.-
Situadas en la calle Sombrerete, se trata del primer colegio en
Madrid de la orden de los Escolapios.
Fue fundado en 1729 por el Padre Juan García de la Concepción, sobre
un solar junto a una antigua ermita dedicada a Nuestra Señora del
Pilar, propiedad de la parroquia de San Justo, y que fue cedido a la
orden por el párroco de dicha iglesia, don Martín del Campo y
Carvajal.
El colegio, cuyo objeto era la educación de niños pobres, pronto
adquirió una gran relevancia en la Corte debido a la gran calidad e
innovación de sus técnicas educativas; basta decir que puso en
funcionamiento la primera escuela de sordomudos del país.
Lo más destacado del colegio fue su iglesia, construida por el
hermano Gabriel Escribano entre 1763 y 1791, en base a una planta
compuesta por una nave cuadrangular adosada a una rotonda, que se
coronaría con una suntuosa cúpula. Dicha rotonda estuvo decorada con
ocho columnas istriadas de capiteles compuestos y tuvo por acceso un
enorme arco de medio punto decorado con el escudo de las Escuelas
Pías, obra de Alfonso Vergaz.
Iglesia y colegio fueron incendiados durante los primeros días de la
Guerra Civil. Actualmente, su lugar lo ocupa las ruinas de la
iglesia. |