Real Casa de la Aduana.- Calle de
Alcalá, 5, 7, 9 y 11.
La antigua casa de la aduana,
fue construida en 1645 en la desaparecida plazuela de la Leña, hoy
calle de la Bolsa. Sus oficinas pronto se vieron
desbordadas por el creciente número de competencias que
sucesivamente se le iban encomendando, por lo que, Carlos III encargó en 1761 a Francisco Sabatini
el proyecto de construcción de una nueva casa de la aduana en la
calle de Alcalá. El edificio, cuyas obras concluyeron en 1769, fue concebido como un palacio italiano pero sin descuidar el
carácter funcional que requería la institución. El exterior
presentaba una fachada de buenas proporciones rematada con
balaustrada, compuesta por un zócalo almohadillado y por la sucesión
de distintos órdenes de ventanas y frontones dispuestos con orden y
simetría. El interior estaba organizado en torno a tres grandes
patios, dos de ellos separados por un espacioso vestíbulo que
comunicaba con una escalera de doble derrame, y contaba con
dependencias espaciosas y sótanos amplios que servían a la vez para
almacenes.
En 1848 el Ministerio de Hacienda fue trasladado a la Real
Casa de la Aduana, pues había aumentado considerablemente su número
de funcionarios y oficinas, al tiempo que se iban desalojando los
antiguos servicios fiscales de la monarquía.
En 1944 el arquitecto Miguel Durán Salgado amplió las dependencias
ministeriales con la construcción de un nuevo edificio sobre el
solar contiguo a la casa
de la aduana.
Para ello, Durán empleó elementos arquitectónicos y decoraciones
similares, aprovechando además la portada que había pertenecido al
antiguo palacio del Marqués de la Torrecilla, obra de Pedro de Ribera (1716-1731).
En la actualidad el Ministerio de Hacienda sigue establecido tanto
en la Real Casa de la Aduana como en el edificio contiguo.
Palacio de
la Equitativa - Banco Español de Crédito.- Calle de
Alcalá, 14.

A finales del siglo XIX, el centro de Madrid se fue convirtiendo
paulatinamente en el centro financiero del país. La mayoría de los
bancos y de las grandes sociedades anónimas fueron construyendo sus
sedes entorno al eje formado por la plaza de la Puerta del Sol, la
calle de Alcalá y el Paseo de Recoletos, siendo especialmente densa
su ubicación en la calle Sevilla y sus inmediaciones. De hecho, el
primer edificio que se va a construir en la zona, en la confluencia
de las calles Alcalá y Sevilla, fue la sede de la Sociedad de
Seguros La Equitativa. Su construcción se realizó entre 1882 y 1891
siguiendo un proyecto del arquitecto José Grases Riera.
El edificio, de un eclecticismo muy original, se levanta sobre un
solar triangular muy agudo que fue aprovechado hábilmente por Riera
para enfatizar su carácter monumental. En cuanto a su fachada, destacan especialmente las ménsulas en
forma de cabeza de elefante que sustentan el balcón del primer piso.
También resulta muy interesante el cuerpo semicircular del ángulo de
confluencia, coronado por una torrecilla con reloj y un templete.
A lo largo de su historia el piso principal del edificio ha tenido
diversos usos: hasta 1910 estuvo ocupado por las dependencias del
Casino de Madrid; posteriormente albergó a la Embajada del Japón, y
finalmente, fue la sede del Círculo de Bellas Artes hasta su
traslado a su nuevo edificio de la calle Alcalá.
Por último, en 1920 el Banco Español de Crédito adquirió el
edificio, encargando su reforma al arquitecto Joaquín Saldaña. Fue
en esta reforma cuando se quitó el grupo escultórico de bronce del
arco ciego, que fue sustituido por un letrero con el nombre del
banco.
Casino de Madrid.- Calle de Alcalá,
15.
En el siglo XIX los casinos eran
lugar de encuentro de gentes de similares condiciones
socioeconómicas, profesionales y políticas; se iba a ellos a
mantener una tertulia, a leer la prensa, a echar una partida de
cartas o de billar, o a tomar un refrigerio en compañía de los
amigos.
El
16 de Enero de 1837, abrió sus puertas el casino de Madrid en el
número 2 de la calle de la Visitación, en unas dependencias del Café
del Sólito. En 1840 el casino se traslada a la vecina calle del
Príncipe, junto al Teatro de la Comedia. Poco duro su nueva
residencia, antes de finalizar el siglo conoció dos nuevos destinos.
El primero en la calle de Alcalá esquina a la de Sevilla, en el
mismo edificio donde estaba el Café Suizo, al poco tiempo demolido
para construir el edificio del Banco de Bilbao. Esto produjo el traslado del casino en Febrero de 1891 a un gran edificio que se estaba construyendo en la
esquina de enfrente por la Sociedad de Seguros La Equitativa, también entre las calles de Alcalá y Sevilla,
cuya inauguración se produciría un año después.
Con motivo de este
último traslado algunos socios, llamaron
la atención sobre la necesidad de contar con un edificio propio, lo
que llevó en 1899 a convocar un concurso para su construcción. En 1903 la sociedad del
casino compró los terrenos del Veloz Club en la calle Alcalá 15, y en 1905
se va a comenzar la construcción del edificio del nuevo
casino, cuyas obras se encargaría de dirigir el arquitecto José
López Salaberry. Las obras se
prolongaron durante cinco años, resultando un edificio singular
en el que cabe destacar el balcón corrido del
primer piso, la terraza y una fachada plana con apenas simetría que
contrasta con la decoración de su interior, especialmente, con la
bellísima escalera y el salón de baile. También destacan las
pinturas que realizaron artistas de la talla de Romero de Torres,
Álvarez de Sotomayor, Cecilio Plá, Emilio Sala y Manuel Benedito y
las decoraciones escultóricas de Ángel García,
Mateo Inurria y Mariano Benlliure.

Edificio del Banco de Bilbao .-
Calle de Alcalá, 16 c/v Calle de Sevilla.
En 1919 el Banco de Bilbao convocó un concurso
público de proyectos para la construcción del edificio de su nueva
sede,
resultando ganador el del arquitecto Ricardo Bastida y Bilbao, quien
también se haría cargo de las obras entre 1920 y su conclusión tres
años después.
La irregularidad del solar obligó a disponer dos edificios que
quedarían unidos por una rotonda cubierta y decorada con vidrieras
murales, mientras que la fachada principal se
compuso con columnas, capiteles y entablamentos de órdenes clásicos
gigantes, estética que venía repitiéndose en la construcción de
edificios bancarios como el que realizaron Palacios y Otamendi para
el Banco Central en la calle de Alcalá, 49.
De este nuevo edificio del Banco de Bilbao destacan la bella factura
y maestría de las vidrieras y murales de la rotonda central, obra de
Aurelio Arteta; también merecen especial atención las esculturas de
la fachada de Quintín de la Torre y, sobre todo, las dos cuádrigas
monumentales que coronan ambos torreones del edificio, realizadas en
bronce por Higinio de Basterra.

Edificio de la Unión y el Fénix Español .-
Calle de Alcalá, 23.
Situado en la calle Alcalá, junto a la iglesia de las Calatravas,
está levantado sobre el solar de unas casas que pertenecieron al
marqués de la Torrecilla (siglo XVIII). En cuanto al edificio en sí,
fue construido entre 1928 y 1930 para la sociedad La Unión y el
Fénix Español por el arquitecto Modesto López Otero con la
colaboración de Miguel de los Santos.
Este edificio funcional que imita la construcciones norteamericanas
se compone de dos cuerpos sustentados por una estructura de hormigón
armado y con las fachadas revestidas de piedra blanca. Uno de los
elementos más llamativos y vanguardistas es el cuerpo acristalado de
la primera terraza del edificio, realizado por Fernando García
Mercadal para acoger un restaurante. La torre también es interesante
por su altura y porque está rematada por un Ave Fénix, emblema de la
compañía, que realizó el escultor Camps.

Edificio del Banco Mercantil Industrial.-
Calle de
Alcalá, 39.
Sobre un solar longitudinal entre medianerías que comunicaba las
calles de Alcalá y del Caballero de Gracia, se edificó la sede del
Banco Mercantil e Industrial. El edificio fue construido entre 1933
y 1945 por Antonio Palacios Ramilo, con el carácter monumental, el
gusto por los órdenes gigantes y el riguroso estudio de los
materiales que caracterizan buena parte de su obra.
La fachada de la calle de Alcalá esta compuesta por un mirador
integrado en un gran arco triunfal que se levanta sobre pilastras
gigantes y se remata por un cuerpo de columnas abierto. La fachada
que da a la calle del Caballero de Gracia es más sencilla, pues está
formada por dos cuerpos simétricos y convexos entre los que se ha
dispuesto un acceso con una portada parecida a la del vecino
Oratorio del Caballero de Gracia.
En la actualidad, el edificio alberga varias direcciones generales y
la Secretaría General Técnica de la Consejería de Educación de la
Comunidad Autónoma de Madrid.
Edificio Metrópolis .-
Calle de
Alcalá, 39.

En 1905, poco después de la aprobación definitiva del proyecto para
la apertura de la Gran Vía, la Compañía de seguros La Unión y el
Fénix convocó un concurso internacional entre arquitectos españoles
y franceses para la construcción de su sede. Previamente, la
compañía había adquirido para tal efecto un solar entre las calles
de Alcalá y Caballero de Gracia.
El concurso fue ganado por los arquitectos franceses Jules y Raymond
Fevrier, quienes empezaron las obras en 1907, si bien fue el español
Luis Esteve quien las finalizó en 1910, siendo inaugurado el 21 de
Enero del año siguiente.
Este original edificio, para cuya construcción fue preciso derribar
siete casas, es de muy buenas proporciones y de elegantísima
arquitectura ecléctica. Destaca sobre todo el torreón, en cuyo
segundo piso se situó una bellísima rotonda de parejas de columnas
corintias que sostienen un tercer piso decorado con estatuas y
grupos artísticos de Saint - Marceaux, Mariano Benlliure, Landousky
y Lambert. Su cúpula, estuvo coronada en un principio por un ave
fénix que simbolizaba la antigua compañía, pero en 1975, cuando se
hizo cargo del edificio la Compañía Metrópolis, fue sustituido por
una victoria alada obra de Federico Coullaut Valera.
 Casa del Párroco de San José .-
Calle de Alcalá, 41 c/v Calle del Marqués de Valdeiglesias.
Fue construida entre 1910 y 1912 como parte de las obras del primer
tramo de la Gran Vía, concretamente para resolver la alineación con
la vecina parroquia de San José. El edificio fue proyectado por el arquitecto Joaquín
María Fernández y Menéndez Valdés, aunque fue Juan Moya e Idígoras
quien construyó la fachada, reformando a la par la de la parroquia
para dar una unidad estilística al conjunto. Entre las viviendas de
este edificio -considerado como prototipo del neobarroco madrileño-
se encontraba la del párroco de la vecina San José, y de quien el
edificio ha adoptado su nombre. Edificio del
Banco de Vizcaya .- Calle de Alcalá, 45.
El solar de la calle de Alcalá que ocupa este banco esta cargado de
historia. Entre los siglos XVI y XVII tuvo propietarios ilustres como
la Princesa de Asculi y el Marqués de Cañete;
ya en el siglo XVIII
toda la manzana donde estaba comprendido este solar, fue ocupada por el
Convento
de San Hermenegildo, construido entre 1733 y 1742 por Pedro de
Ribera y J. Arredondo. Cien años después, a raíz de los decretos de
desamortización del gobierno de Mendizábal (1836) el convento fue
demolido y su solar nacionalizado para su posterior inclusión en el
mercado inmobiliario.
Posteriormente se construyó el famoso Teatro Apolo, inagurado el 23 de
Noviembre de 1873. El periplo artístico de este teatro se prolongó
hasta 1929, con obras teatrales memorables y estrenos de zarzuelas muy conocidas y populares (La
verbena de la Paloma, La revoltosa, Doña Francisquita), lo que le
valió el sobrenombre de Catedral del Género Chico.
Al poco tiempo de clausurarse el teatro, el Banco de Vizcaya
construiría en su lugar su nueva sede social, aprovechando su buena
ubicación y la cercanía a otras entidades y compañías financieras,
que por entonces se localizaban en la misma calle de Alcalá, en la
Gran Vía y en la calle de Sevilla.
El edificio, que actualmente alberga oficinas del ayuntamiento de
Madrid, fue proyectado en 1930 por Manuel Ignacio Galíndez Zabala y
construido entre 1931 y 1934 por el arquitecto Fernando Arzadún e
Ibarrarán. Presenta una composición arquitectónica equilibrada con
el entorno, tanto en la altura de la edificación como en la
decoración con arcos de medio punto y pilastras gigantes de la
fachada. Especial atención merecen las decoraciones Art Decó del
edificio, como los relieves de figuras aladas que adornan los
ángulos superiores de los cuerpos de la fachada, realizados por José
Capuz y Juan Adsuara.
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